La práctica de Yoga tiene innumerables beneficios, cuanto más aún si la práctica se puede focalizar y adaptar para que todas las personas puedan beneficiarse de un “mejor vivir”, de mejor salud, de serenidad y una disciplina de vida que procura bienestar físico, emocional y mental. Ling Natural Yoga quisiera acercar estos beneficios a todas las personas y por ello impulsamos el yoga adaptado para la diversidad funcional en nuestro centro. Tanto a nivel grupal como individual.

Definición del concepto  Diversidad Funcional: Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), Discapacidad es un término general que abarca las deficiencias, las limitaciones de la actividad y las restricciones de la participación. El término Diversidad Funcional propone una visión positiva de la discapacidad hablando de “diferentes capacidades”, no de deficiencias, limitaciones ni restricciones, y con éste término evitamos las diferenciaciones peyorativas como minusválido= menos válido. El término Diversidad Funcional se ajusta a una realidad en la que una persona funciona de manera diferente o diversa de la mayoría de la sociedad y fue propuesto por el Foro de Vida Independiente y Diversidad que lo define como “la diferencia de funcionamiento de una persona al realizar las tareas habituales (desplazarse, leer, agarrar, ir al baño, comunicarse, relacionarse, etc.) de manera diferente a la mayoría de la población”. (F.V.I. 2005)

Tal y como la entendemos desde la escuela, la diversidad funcional es muy amplia, representa a todas las personas,  puede abarcar cómo podemos sentirnos cada día, (no siempre estamos igual); también incluye a  las personas mayores con o sin determinadas limitaciones o patologías, las cuales habría que tener en cuenta en la práctica; personas en procesos de enfermedad, patologías crónicas (esclerosis múltiple, por ejemplo), o personas usuarias de sillas de ruedas, o que se están recuperando de alguna lesión; personas con trastornos o también personas con discapacidades físicas, psíquicas y/u orgánicas.

También pienso en personas que no pueden levantarse de la cama, personas en procesos paliativos o cualquier persona que busque una práctica enfocada a su circunstancia, porque en ese momento está en un proceso de depresión o ansiedad u otra patología.

Como digo, es muy amplio el paraguas que ampara la “diversidad funcional”.
Por ello en nuestra escuela, la práctica de Yoga adaptado suma diferentes metodologías, como es la del Yoga natural, Yoga Restaurativo, Yoga Especial para personas con necesidades especiales, Yoga adaptado para personas con discapacidad, Yoga Oncológico, Yoga sensible al trauma y Yoga adaptado para las diferentes dificultades y/o patologías que pueda tener la persona en ese momento. Con un marco y trasfondo budista tibetano, bases en el Hata Yoga y yogas tibetanos, donde además realizamos ejercicios para armonizar los elementos de la naturaleza internos y abrirnos también a la espaciosidad y calma interna.

Pero con un enfoque claro en *LA PERSONA *, ella es más importante que la técnica; la práctica ayuda a que la persona pueda redescubrir-se, poner luz en  sus propias potencialidades, de forma que pueda ampliar sus zonas de confort y a la vez reconectar con su serenidad interna, con su equilibrio, con su bienestar integral y aprender recursos para llevarlo a su cotidianidad.

Nos gustaría poder llevar la práctica, con todos sus beneficios a todas las personas que creyeron que nunca podrían hacer Yoga. “Todos podemos practicar”.

Desde el año 2010 compartimos nuestra práctica adaptándola para cada persona.