¿Te exiges demasiado sobre la esterilla? La trampa de la perfección en el yoga

A menudo, al llegar a nuestra esterilla, traemos con nosotros el ritmo frenético y las exigencias del día a día. Es importante parar y respirar al llegar a la sala, pero más aún al llegar a nuestra esterilla. A veces nos podemos pillar mirando de reojo a la persona de al lado, o incluso a la profesora, para imponemos internamente una meta irreal: hacer la postura exactamente igual que ellos. Buscamos una perfección estética que, en realidad, nos aleja del verdadero camino del yoga. Queremos hacerlo “bien”, perfecto, porque estamos acostumbrados a esto. Vivimos en una sociedad que constantemente nos empuja a ser ‘perfectos’ para poder encajar. Desde que nos levantamos, se nos enseña a buscar la validación externa y a hacerlo todo según los estándares de los demás, silenciando por completo aquello que nos hace únicos y especiales en nuestro interior.

Y sin darnos cuenta, al desenrollar nuestra esterilla, traemos con nosotros ese mismo patrón. Buscamos una perfección visual que, en realidad, nos aleja del verdadero camino del yoga.

Buscar la perfección visual en la práctica no es el camino. El verdadero objetivo es poder respirar en la postura.

Construye desde dentro hacia afuera

Una postura (Asana) de nada sirve si se ve “de manual” por fuera, pero por dentro te está robando el aliento, te genera dolor o te empuja a sobrepasar tus propios límites de forma lesiva. El camino del yoga consiste en extender tu cuerpo y construir la postura desde tu interior. Debes sentir que tu respiración fluye y sostiene la postura, y no al revés.

Si sientes dolor o notas que te estás sobrepasando, tu cuerpo te está enviando un mensaje claro. No se trata de no esforzarse en absoluto, sino de encontrar lo que en el yoga llamamos un esfuerzo equilibrado.

La magia de la práctica reside en combinar la energía y la acción con la relajación y la soltura. Es encontrar ese punto dulce donde el esfuerzo te hace crecer, pero la relajación te permite sostenerte. Practicamos desde el gozo, no desde el dolor, no desde la exigencia, no desde la tensión.

Ahimsa: Tu primera mirada hacia ti mismo

No debemos exigirnos tanto que olvidemos nuestra responsabilidad principal: cuidarnos, escucharnos, habitarnos.

Aquí es donde entra en juego la base fundamental de toda la filosofía del yoga: Ahimsa (la No Violencia). Ahimsa no solo se aplica hacia los demás, sino que empieza en nosotros mismos. Es la mirada compasiva hacia nuestro propio cuerpo. Respetar nuestros límites físicos y mentales de cada día es el mayor acto de amor propio que podemos practicar.

En Ling Natural Yoga, creemos que cada cuerpo es un jardín único y que el yoga debe adaptarse a ti, y no tú al yoga. Te invitamos a soltar la exigencia social, a dejar la autocrítica fuera de la sala y a reencontrarte con una práctica amable, donde el éxito no se mide por la flexibilidad de tu cuerpo, sino por la paz de tu respiración.

Te invito a instalarte primero en habitar tu cuerpo y en conectar con tu respiración. Desde ahí, podrás construir la postura desde dentro, desde tu corazón, para que llegue solo hasta donde puedas sostenerla con una mirada amorosa interna, con profundo respeto hacia ti. Al final, la única mirada que importa es la tuya.

¿Te resuena?

Te espero en la esterilla, con cariño Ling,

¿Sientes que necesitas un espacio seguro para practicar sin juicios ni exigencias? En Ling Natural Yoga (Santa Cruz de Tenerife) , te acompañamos paso a paso con clases de yoga integral y adaptado. Trabajamos con grupos reducidos para ofrecerte una atención totalmente personalizada, asegurando que la práctica se ajuste a tus necesidades físicas y emocionales.

Da el primer paso hacia una práctica amable y consciente. Visita nuestra web en lingnaturalyoga.com para consultar nuestros horarios y reservar tu esterilla. ¡Te esperamos en nuestro jardín para cultivar juntos tu bienestar!

Horarios – Ling Natural Yoga

Contacta aqui https://wa.me/34678374693

¡Te esperamos en nuestro jardín para cultivar juntos tu bienestar!

Síguenos en redes: Instagram

La huella que dejamos

En clase comentamos a menudo que nuestra cabeza va por un lado y nuestro cuerpo “en modo avión”, pues no estamos en conexión. La demanda externa a veces es cruda, rápida, exigente y nuestra cabeza va atendiendo y gestionando, pero no se deja tiempo al sentir. Cuando podemos parar a darnos cuenta de nuestra respiración, entonces podemos parar y habitarnos, aunque sea un poco.

Una de los cosas en las que reflexionaba hoy era en que si pusiéramos la mirada en la huella que dejamos, quizás esto cambiaría. Pues nos pararíamos a ver qué estamos haciendo, cómo lo estamos haciendo, como me estoy tratando y tratando a los demás. O, cómo estoy haciendo mi trabajo, por ejemplo… ¿Cómo te gustaría ser recordado? Es una pregunta clave, que además nos facilita traernos de vuelta al presente.

Esta reflexión viene por mi propia experiencia, cada dia es una oportunidad para aprender a estar presente, a pensar y hacer más lento, estar más en mi y más abierta a los demás. Lo cierto es que cada día tenemos “espejos” que nos muestran pistas de cómo nos estamos reflejando. Recientemente hemos cambiado de local, con todo lo que esto implica, reformas, obras, mudanzas… y ha sido curioso observar quienes ponían un plus de sí para que todo estuviera en tiempo, su dedicación y paciencia, además de dejar un trabajo impecable, nos ofrecían tranquilidad con su predisposición. Evidentemente la otra cara de la moneda también ha estado presente, sumándonos intranquilidad y estrés. Más allá de la profesionalidad, somos personas y a veces siento que este mundo global trata de poner distancia en esto, pero seguimos siendo personas antes que la profesión que ejerzamos. Esta deshumanización deja huella, deja impacto en lo personal y lo profesional.


En fin, cada paso cuenta, hagas lo que hagas. En todos los ámbitos de tu vida. Pero no se trata de sentirlo con presión, sino como una llamada a respirar, a ser persona, a sentirte y sentir al otro, en cada momento o ante cada paso.

Si hay algo que te gustaría cambiar, que te inspire este texto, ¿cuál es la dificultad para cambiarlo? ¿ es una dificultad real?
¿Qué huella quieres dejar? ¿Estás en ese camino?

Hoy puede ser un buen dia para volver a ti. 🩷🙏🏻

Ling

Feliz día a todos 🪷

Buddha, Dharma y Sangha…

En este momento solo me senté, escuché, miré, dentro y fuera de mi corazón y sentí el anhelo de acercarme un paso más a las Tres Joyas. Fué en el 2019 y estuve allí sentada, se hizo de noche, pasó un tiempo, no se cuanto, pero un tiempo.

Un paso más para ser yo misma, para estar alineada con mi corazón, conmigo misma, con el amor, con la bondad, con las virtudes de todo ser humano, con el bienestar…

Un momento donde alguna semilla interna “brotó chiquito” en mi interior y en silencio se ha ido abriendo paso conectando mis sueños, dando sentido a los pasos de estos últimos meses, de este último año. Dando vida, fuerza e impulso a otras semillas, algunas muy profundas, algunas ancestrales, otras olvidadas y algunas familiares…

Mi vida profesional y personal se abrazan como agua y leche; siento cierto descanso interno porque por fin puedo desarrollar y aportar mi granito de arena a la sociedad. Un granito que humildemente desea ofrecer bienestar, luz, serenidad, amor, autocuidado, acompañar en el buen vivir, acompañar en el “buen morir”, contribuir a una sociedad más sana, a una educación más consciente, una educación para la paz, salud, un bienestar desde dentro, coherencia, a través de las clases de yoga y meditación, cursos, talleres, encuentros o sesiones individuales de terapias energéticas o yoga, meditación, etc…

Para tod@s. Para tod@s… con un foco muy amplio en la diversidad funcional y en todo lo que abarca el concepto, pero con la base de adaptar la práctica para todas las personas que lo deseen, que quieran sumar bienestar a su presente y cultivar salud para su futuro.

Ling pasa a ser *Ling Natural Yoga* . Emerge desde unas raíces muy profundas, conectadas a la tierra, honradas, agradecidas y nutridas por las enseñanzas de varias escuelas, tradiciones budistas, terapias energéticas, la experiencia propia de la vida y la inquietud continua de seguir aprendiendo, formándome, para estar al servicio.

En este camino muchos maestros me han inspirado, pero en continuo y en raíz Alejandro Torrealba Alvarez a quien menciono sintiendo profundo agradecimiento, junto a toda mi familia yóguica, mi Sangha, dentro de ella mi marido Gustavo Rivera Herrera y familia que también me abrazan, me nutren e impulsan en ese camino.

Deseo que el fruto de este proyecto sea para y por el bien de todos los seres, que aporte a la sociedad, que te aporte a ti, que abrace el bienestar, el crecimiento interno, la transformación, la paz, el amor, la alegría, la belleza, que sume un poquito para que seamos una humanidad dignificada en su condición y que entre todos podamos sumar para crear un mundo mejor.

Comenzamos.