Como profesora de yoga y consteladora familiar en Tenerife, reflexiono sobre la trampa de la falta de tiempo y por qué el yoga es el oxígeno diario que sostiene tu vida.
A veces ocurre una paradoja en nuestras clases de Ling Natural Yoga. Llega alguien con muchísima ilusión. Al principio, tras las primeras sesiones de yoga y meditación, los cambios se hacen evidentes: la espalda se libera, la respiración se calma y el ruido mental empieza a bajar. Se sienten bien. Muy bien. Comienza a dormir, o a cumplir los objetivos de salud y bienestar. Empieza a descubrirse y a sentir “más claro”. La práctica le permite reconectar consigo mismo y con aquellas partes que estaban olvidadas.
Y de repente, un día la agenda se aprieta y esa persona deja de venir.
Cuando preguntamos, la respuesta suele ser casi siempre la misma: “Me encanta la clase, pero me he quedado sin tiempo. Me he metido en demasiadas cosas”.
Es curioso cómo funciona nuestra mente en esta sociedad que nos atrapa. Vivimos en una inercia colectiva que nos empuja a desvalorizar nuestro propio tiempo y a priorizar lo urgente por encima de lo vital. Cuando el ritmo se acelera, lo primero que tachamos de la lista es, precisamente, lo que nos mantiene en pie. Una disciplina milenaria que es casi “medicina” para nuestro cuerpo y alma, la tenemos al alcance de la mano.
El yoga no es un pasatiempo: es como beber agua
Existe la falsa creencia de que el yoga es una actividad de ocio para cuando “nos sobre” una hora en el día. Pero el auténtico yoga no funciona así. El yoga es para los 365 días del año. Es, como decía, medicina para todos los sistemas biológicos de nuestro cuerpo, además de ser un camino completo de transformación personal en sí mismo. Pero los tiempos humanos son lentos, necesitamos tiempo, para cuidarnos, para mirarnos, para sentirnos, necesitamos parar y tratarnos con amabilidad y compasión.
Para mí es una necesidad básica, exactamente igual que beber agua.
No dejas de beber agua porque estés muy ocupado en el trabajo. Tampoco deberías dejar de darte el espacio que tu cuerpo necesita para sentir, para fluir y para llenarse de oxígeno interno. Es precisamente ese oxígeno el que te permite sostener todo lo demás: tus compromisos, tu trabajo, tu familia y tus responsabilidades diarias.
No es casualidad que precisamente este año, el lema oficial del Día Internacional del Yoga sea “Yoga 360”. El mundo entero empieza a comprender de manera institucional lo que en la esterilla experimentamos cada día: que el yoga no es una práctica fragmentada de una hora a la semana. Un enfoque de “Yoga 360” implica una mirada circular y permanente; significa que la práctica te acompaña en cada respiración, en cada decisión y en cada rincón de tus 360 grados de realidad diaria, los 365 días del año. Es una filosofía de vida integradora.
Mirar la realidad tal y como es
Como profesora de yoga y especialista en constelaciones familiares y terapias holísticas, veo este patrón repetirse constantemente en las consultas y en la esterilla. Sé perfectamente lo mucho que cuesta sostener el autocuidado cuando todo lo demás presiona.
Desde la mirada de la consultoría sistémica, cuando nos llenamos de actividades externas hasta quedarnos sin tiempo, muchas veces estamos creando una pantalla de humo. Nos cuesta parar porque parar nos obliga a mirar hacia dentro.
El yoga y la meditación nos otorgan la claridad mental necesaria para ver las cosas tal y como son, para mirar la realidad sin filtros. Y aceptar la realidad, a veces, da vértigo. Es más fácil decir “no tengo tiempo” que asumir el compromiso de habitar nuestro cuerpo y gestionar nuestras emociones.
Dale un lugar a lo que te sostiene
Si estás leyendo esto en un momento en el que sientes que la rutina te devora, que sufres de estrés laboral o que has perdido la conexión con tu energía vital, detente un segundo.
No se trata de “encontrar” tiempo mágicamente entre tus obligaciones. Se trata de darle un lugar prioritario en tu vida a lo único que te acompaña desde el primero hasta el último día: tú mismo. Cuídate si quieres “durarte” toda la vida con “vida”, no sobreviviendo.
En nuestro rincón de bienestar en Santa Cruz de Tenerife, concebimos el yoga como un camino de transformación personal que va mucho más allá de la esterilla. Es el anclaje que te sostiene cuando todo lo demás se tambalea.
No esperes a quedarte sin oxígeno para empezar a respirar.
Te espero en la esterilla, con cariño Ling.
Consulta nuestros horarios: Horarios – Ling Natural Yoga
Deja un comentario