Todos los días son domingo: el arte del descanso interno.

A veces siento comprensiones que me gusta escribir para no perderlas y poder volver a ellas cuando lo necesite. Estas “palabras a mí misma” las comparto por si a ti te sirven también.

🪷La ilusión del descanso externo
Solemos decir que necesitamos descansar, pero a menudo ese descanso nos pone con el foco fuera de nosotros. Buscamos el alivio en un viaje, en una distracción, en cambiar de escenario o en esperar a que llegue el fin de semana. O incluso “descansamos” delante de las pantallas, Tv, movil…Sin embargo, he comprendido que existe otro tipo de descanso. Un descanso profundo que no viene de cambiar lo de fuera, de cambiar de escenario, sino de un cambio fundamental dentro de ti: el descanso de “no hacer” y “no esforzarse”.
No es desidia, no es pereza, pero tampoco es un propósito, o una reacción. Es descanso.

🪷​Reconocer en lugar de buscar
Este descanso del que hablo es una comprensión, no es algo que se adquiera o que se fabrique. No nos da nada nuevo, sencillamente porque ya todo es. Ya todo está en nosotros. Es un estado que no requiere construcción, sino reconocimiento. Cuando dejas de esforzarte por llegar a un estado mental ideal, te das cuenta de que la paz ya estaba ahí, sosteniéndolo todo. Solo nos queda reconocerla.
Descansando y disolviéndonos en ella.

🪷​Cada día puede ser domingo:
Desde que he sentido este descanso profundo, siento una alegría que va mas allá de lo que pueda pasar a mi alrededor, me ha inspirado a abordar los días con una sonrisa interna, genuina, diferente para mi.
Se ha instalado una nueva sensación de agradecimiento, de “aplomo interno”, una percepción que quizás pueda describir como preciosa, no solo por la belleza que se da en ese instante, sino porque aprecio, valoro esta sensación. Hay días que esto me lleva a sentir cierta ilusión por cada situación, momento a momento y el día cambia. Siento que todos los días pueden ser “domingo” y sonrío. Ya no hay una diferencia abismal entre un día y otro, porque el bienestar no depende del calendario, sino de cómo habito el presente. Momento a momento, voy viviendo y habitando la vida desde esta sensación de descanso base.

🪷El zarandeo y la sabiduría del cuerpo
Por supuesto, la cotidianidad nos zarandea. Estamos vivos, y la vida está en constante movimiento. Y pasan cosas, siguen los desafíos, las emociones, los retos y el sonido de la vida. Incluso aunque no nos demos cuenta; por ejemplo, el movimiento de nuestro planeta, está en movimiento continúo y nuestra galaxia también…Sin embargo, ahora este centro se mantiene, permanece abierto. Me sostiene en ese descanso interno. Y si en algún momento siento que el impacto o sacudida del momento me ha sacado de ahí, ya no lucho con la mente. Mi cuerpo sabe el camino. Con el simple acto de relajarme, de soltar la tensión de ese zarandeo, el cuerpo me devuelve a casa.

Asi como late tu corazón y el mío, asi es “no hacer”.
Ling

Ling Natural Yoga 

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